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10/08 – Notas sobre proyectos comunitarios

Desde el 2003 participo en varios grupos de personas e instituciones que de una forma u otra están relacionados con el Software Libre y GNU/Linux. En 2002 ya fastidiaba por primera vez en VELUG. Para el año 2003 participaba en el grupo de Tecnología de Conexión Social, y junto con Nerissa Aguilera, Iván Martínez, Sandra Parra, Mercedes Quero y el Prof. Didier Mariño dimos unos cursos de Software Libre (con Knoppix) en la Universidad Bolivariana de Venezuela. En 2003 también me uní a UNPLUG y teníamos iniciativas en la Universidad Central de Venezuela como el Grupo de Tecnologías de Información y Comunicaciones.

El grupo de Tecnología evolucionó y se convirtió en SOLVE, y levantamos los proyectos del Foro Mundial de Tecnología (y Conocimiento) Libre en Caracas, la India y Maracaibo. En UNPLUG arrancó el Congreso Nacional de Software Libre y también vimos nacer a Debian Venezuela, quienes estuvimos presentes en el Debconf de México.

En el camino arrancó Migrando Venezuela, el Grupo de Usuarios de Linux de la Universidad Central y CHASLUG, un grupo de jóvenes usuarios de Software Libre. Estuvimos en las reuniones de los Perl Mongers de Caracas y la gente interesada aun puede solicitar acceso a g33k!. Proyectos no han faltado, pero sobre la Comunidad quedan muchas cosas que decir.

La experiencia ha demostrado muchas cosas sobre la Comunidad. La primera es que la Comunidad agrupa una cantidad tan diversa de intereses que resulta comprensible que no todos se pongan de acuerdo para algo. Tener un proyecto y pretender que todos lo van a apoyar es una de las ideas más estúpidas que se pueden tener, no solo en la Comunidad sino en cualquier grupo de personas más o menos diversas.

Por ejemplo, aunque digan que el objetivo es el mismo (promover el uso del software libre), a un grupo de personas no le parecerá bien que la Comunidad participe en la redacción de una Ley, y a otro grupo de personas no le parecerá bien que la Comunidad haga una gira nacional dando charlas en varios estados. A otros no les parece bien que tener puras listas técnicas para discutir asuntos técnicos sea la mejor forma de promover el Software Libre. ¿Qué vamos a hacer? ¿Matarlos? ¿Ponerlos presos?

Si vas a montar un proyecto, como el de la Distribución de GNU/Linux de SOLVE, y pretendes que todo el País lo apoye, vas muy mal. Es natural que cada quien tire para su lado (en este momento, en ese tópico específico -una distribución de GNU/Linux- contando por encima veo a unos 15 entes distintos jalando para su lado). Algunos no estarán de acuerdo con hacer una distribución de GNU/Linux, otros pensarán que SOLVE no tiene que hacerla y otros piensan que no hay porque proponer una única distribución. Inclusive hay gente, como José Sosa, de Kukenan, que mientras participaba en un proyecto de “distribución única” seguía desarrollando su propia distribución. La realidad es que el proyecto de poner a la Comunidad a trabajar en una distribución única (que no nacional) ha sido un engaño, espero que corregible.

Hace unas semanas en la columna de Herberto Alvarado en Últimas Noticias citaban la opinión de una persona que decía que un grupo de personas dentro de la Comunidad se autoproclamaban los representantes únicos, soberanos y ungidos. La verdad es que sí lo hacen, y que mucha gente lo considera un irrespeto, justamente porque es la naturaleza diversa de esa Comunidad lo que hace que cualquier intento de unificación tenga un éxito menor al 100%, por definición.

Las cosas empiezan a degenerar cuando esa Comunidad se convierte en un antro de chismes y rencillas personales, y de novelas y demás cánceres que hemos visto pulular, no desde hace uno o dos meses sino desde siempre en todos los grupos que conforman la Comunidad. Lo mejor del caso es que todos esos problemas son de lo más naturales, y mucha gente se impresiona porque hayan problemas personales en las listas de correos o porque no apoyan sus proyectos. Todavía hay gente que se horroriza cuando alguien se opone a sus ideas (OMG como va a decir que mi idea es mala?!), en vez de discutir, rebatir y hacer oír su voz. Al final, el libre mercado y la libre competencia también tocan a la Comunidad, y ahí le tomo la palabra a alguien que le oí decir que: “lamentándolo mucho, dentro de la Comunidad reina la ley de que gane el más fuerte”

Simplemente, la Comunidad está hecha para compartir información y conocimiento y es un experimento sociológico interesantísimo para estudiar como se tratan los humanos a través de un canal electrónico, y como se desarrollan idiosincrasias sin ni siquiera conocerse. La Comunidad no está hecha para muchas de las cosas que pretendemos que haga, y es por eso que a veces las cosas simplemente estallan y la gente todavía se pregunta: ¿por qué?

Todavía nos sorprendemos cuando un gerente de informática nos dice que tiene meses buscando personal para trabajar con Software Libre dentro de la Comunidad y que ni siquiera ofreciendo sueldos estratosféricos se consigue personal capacitado. Nos indignamos cuando un empleador nos pide un currículum: ¡como es posible, si yo soy de la Comunidad! y alzamos nuestras voces cuando alguien nos llama carajitos. Nos parece cuartorrepublicano que un sponsor no quiera dar dinero a proyectos de Software Libre solo porque la Comunidad no le ofrece las garantías que les ofrecen otras personas. Todavía no creemos que mucha de la gente en la Comunidad ofrezca pocas soluciones para promover el Software Libre y que lo poco que haga lo haga incluso a través del engaño y la mentira, o peor aún, la mediocridad.

Lo más bonito de todo es que esto no va a cambiar. Dentro de la Comunidad lo ideal es tener un clima de laissez faire: si alguien le dice bachiller a otra persona, si a algún loco se le ocurre proponer contratar a VELUG para hacer un programa o si SOLVE decide armar unas milicias para luchar por la ley de Infogobieo: pásala suave, da igual.

Al final, el nivel de éxito en la lucha de un grupo de personas por sus convicciones colectivas (en este caso, el Software Libre) se mide por pura meritocracia. No hay elegidos ni privilegiados, solo el nivel de bienestar social que se genere mediante las acciones de las individualidades y los pequeños grupos dentro de la Comunidad. Lo demás es una falsa sensación de unión, una especie de búsqueda de consenso que siempre va a estar incompleto, una utopía, una fantasía que no tiene sentido perseguir: el éxito está por otro lado.

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