General

Sobre la Distribución Nacional del MCT

Durante algunos meses del año pasado estuve involucrado en el proyecto de la Distribución Nacional del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el proyecto que, por Decreto, era competencia exclusiva del MCT y debía ser acogido por la APN. Creo que ahora, a casi un año de eso y cuando no es un secreto para nadie que la Oficina de Tecnologías de la Información (encargada por Decreto de la migración) está desapareciendo en favor del Ministerio del Poder Popular para las Telecomunicaciones y la Informática, va a ser oportuno y enriquecedor hacer algunos comentarios al respecto.Proyecto integralEn primer lugar, algo muy positivo de la gestión de la OTI en este Proyecto fue que involucraron a muchas partes importantes en el diseño y el desarrollo de la primera fase. Casi todas las personas con las que trabajé fueron caras conocidas, de la Comunidad (aunque se ha demostrado que eso no es un indicativo inmediato de calidad), y muy comprometidas con todo lo que está detrás del conocimiento libre en todas sus áreas. La mayor parte de los involucrados se habían inscrito en el sistema que alguna vez puso el Ministerio en su página web, lo cual resalta la importancia de participar en ese tipo de iniciativas en vista de la carencia de un censo nacional de desarrolladores, traductores y colaboradores.Siempre que fue posible el desarrollo se basó en iniciativas existentes y las mejoras o adaptaciones que fue necesario hacer al código de otros Proyectos se devolvió de vuelta a la Comunidad. Esto es importante, porque no es común que las organizaciones grandes (como el Estado venezolano o como una compañía grande) estén interesadas en dar de vuelta a la Comunidad cuando trabajan con software que consideran solo como gratis.Orientación difusaUno de los puntos débiles del Proyecto fue que las directivas de desarrollo que en su momento diera el Ministerio fueron muy vagas, lo que dio paso a un cierto grado de confusión y a un altísimo grado de improvisación. Eso tuvo cosas buenas y cosas malas, porque en primer lugar nos permitió investigar e implementar lo que a nuestro criterio era lo más apropiado para un desarrollo a esa escala, pero también confundió un poco a los organismos encargados de coordinar el Proyecto (en este caso, el CNTI y Fundacite Mérida)Si hubiera sido necesario atenerse exclusivamente a los requerimientos del Ministerio, nada más hubiéramos tomado una distribución comunitaria cualquiera, por ejemplo Debian, Ubuntu o Fedora Core, y se hubiera presentado eso. Pero como muchos de nosotros ya habíamos trabajado con usuarios finales y usuarios especializados en la APN, se decidió llevar adelante un conjunto de mejoras bajo unos lineamientos de desarrollo. Al final fue mejor, claro.Por ejemplo, nos pusimos como metas tener compatibilidad LSB y FHS, eliminar dependencias innecesarias en muchos de los paquetes, recompilar el subconjunto del archivo con SSP y flags modeos, incluir soporte para el idioma castellano en la mayor parte de las aplicaciones disponibles, eliminar paquetes inútiles para la mayoría de los usuarios finales (-doc, -dbg), garantizar soporte para instalaciones por medios alteativos (como los instaladores para Win32) y una de las cosas más interesantes, garantizar instalaciones desatendidas (cero preguntas) para las instalaciones nuevas.Notas curiosasAl Proyecto nunca se le bautizó con un nombre ni con una imagen. Se dijo que se iba a hacer un llamado público a un concurso, pero nunca se realizó, por lo que nos quedamos con el excelente trabajo gráfico de uno de los desarrolladores y simplemente identificamos al proyecto como DiVe (de Distribución Venezolana). Como la política de la OTI (luego del impasse de Atay) siempre fue recomendar Debian a los organismos que solicitaban una recomendación, se requirió realizar un estudio para justificar que DiVe fuera basada en Debian.A diferencia de los proyectos como Ubuntu o las distribuciones hechas in-house por algunas organizaciones, DiVe mantuvo compatibilidad hacia atrás con Debian, permitiendo efectivamente instalar uno de los más de 20 mil paquetes de software disponibles en Debian. El LiveCD de DiVe fue también uno de los únicos en el Mundo con soporte para InitNG y Splashy y el desarrollo se basó completamente en la rama de pruebas de Debian.Al momento de abandonar el proyecto, habíamos dejado versiones para escritorio y servidor y un LiveCD para x86, un sistema de generación de discos Live propio (todo el proyecto se manejó en FINDE y se hizo un uso extensivo del repositorio SVN), arte, documentación, paquetes branded y otras cosas más. El trabajo se realizó en pocos meses y el equipo de desarrolladores contaba con cinco colaboradores activos en todo el País.Sobre este último punto debo comentar que hubo muchos problemas logísticos que impidieron que muchos compañeros desarrolladores se integraran completamente al proyecto. Estos problemas no son solo de la OTI, en general todo el Estado Venezolano adolece de un grave problema de burocracia y ni siquiera para un proyecto considerado como política de Estado como el de esta Distribución se podían hacer excepciones. Cada vez más recursos valiosos (no solo en el área de tecnología) se alejan del Estado, independientemente de la posición política que tengan, por estos motivos. Quizás con el advenimiento de una crisis al estilo del saboteo industrial de 2002 se entre en razón sobre la necesidad de incluir a todos los ciudadanos en los proyectos del País.Opinión personalA pesar de haber ayudado a dirigir el desarrollo de este proyecto, no creo que el trabajo que se realizó haya impactado en realidad la situación del software libre en Venezuela. En general, y luego de haber participado en el desarrollo de muchas distribuciones para uso público y privado, no creo que una distribución nacional vaya a cambiar drásticamente el rumbo de las políticas de Estado en cuanto a software libre.En primer lugar, no creo que los órganos rectores estén en total competencia para dar lineamientos rigurosos en un proyecto de esta envergadura. No me mal interpreten, no digo que no haya capacidad técnica en esos organismos, solo que si el Estado tiene problemas que no puede resolver sin la ayuda de entes exteos, resulta ilógico que sea el mismo Estado el que se dé soluciones.En general no creo que este proyecto haya fracasado. Sin duda no ha alcanzado un grado utilizable (hay productos -imagenes ISO9660- disponibles, pero igual no es mucha la diferencia que te dan con respecto a Debian, preseeding localizado y unas horas de configuración) pero creo que las decisiones ejecutivas que tomamos, las políticas RDD (Rapid Distribution Deployment) que establecimos y la documentación de desarrollo con su código le servirán de base al MTI para hacer una siguiente fase más exigente y exhaustiva que le permita ofrecer alteativas, no imponer soluciones.

Π

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