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Adopción de software libre orientada a resultados

Empecé a usar software libre siendo muy joven y por motivación propia hace poco más de seis años en un momento en que una paralización por motivos políticos de la economía venezolana afectaba mi vida cotidiana como ciudadano.Desde el principio asumí un rol como activista del conocimiento libre, y fundé o ayudé a fundar y operar varias comunidades de usuarios y desarrolladores de SL en Venezuela, América Latina y otras partes del Mundo. Organicé eventos nacionales e inteacionales que fueron número 1 en calidad y asistencia en el continente. Representé, exitosamente, mis ideales y los de centenares de personas ante el máximo órgano legislativo de mi país. Me enfrenté a profesores, superiores y socios representando al gobieo de mi país ante la ISO y fui asesor estratégico del Estado en materia de adopción de tecnologías libres en proyectos críticos, luchando contra sus propios demonios.Los actoresEn todos estos escenarios, tuve la oportunidad de enfrentarme a enemigos -racionales o no- de mis ideas, principios y prácticas profesionales. Enemigos en formas jurídicas o individuales, nacionales o inteacionales, de derecha o de izquierda y de cualquier raza, color o creencia político/económica. En muchas batallas ganamos, en otras perdimos, y en general creo que Venezuela ha ganado la batalla más importante en este aspecto. Hoy en día tenemos un 65% de penetración de mercado de tecnologías libres, cientos de miles de equipos informáticos ensamblados en el país con software libre y centenares de procesos medulares del Estado que se ejecutan usando estas tecnologías.Y es que no sólo hemos sabido derrotar a los enemigos tradicionales, sino que, como país, hemos logrado derrotar a uno de los más peligrosos enemigos que tiene la adopción de conocimiento libre: nosotros mismos.Los síntomasEn 2004 Venezuela adoptó un modelo tecnológico basado en tecnologías libres y estándares abiertos. Este modelo no caló sino hasta unos dos o tres años despues, y no porque la adopción de tecnologías libres y estándares abiertos tenga una curva de adopción exageradamente empinada, sino porque desde el principio los activistas de software libre nos dimos a la tarea de entorpecer los tímidos esfuerzos de un Estado tecnológicamente adicto a modelos distintos al de tecnologías libres.Recuerdo como destruimos, bajo la bandera de la contraloría social, muchas buenas iniciativas de tomadores de decisiones con presupuesto y disposición para adoptar FLOSS. Y más de una vez tuve la oportunidad de conversar con las personas que llevaron las riendas de las Tecnologías de Información en el país y apreciar su total frustración y desprecio por el modus operandi fundamentalista de nosotros, los activistas. No me tome a mal, la contraloría social no es una cosa mala, ni tampoco lo es defender sus principios, pero no se pueden discutir los pésimos resultados que la metodología que hemos aplicado ha tenido.Ni el Estado ni las organizaciones públicas, privadas, académicas o de defensa, necesitan que les reprochen sus intentos de implementar tecnologías abiertas, ni que los activistas o las comunidades se ofrezcan a ayudarlos como si se tratara de entes normalizadores u centros bendecidos por $DEIDAD para hacerlo. No. Necesitan el consenso social dentro de unas políticas claras y orgánicamente sustentadas y un aval tecnológico realista.Tarde o temprano, y para nuestro bien, eso fue lo que pasó aquí. Alguien se cansó de leer una lista de correos, proveerle público a personajes incómodos con sus peroratas y sangrar dinero para apoyar grupos de gente bendecida, con sus vicios e ineficiencias, y decidió fortalecer unas políticas públicas muy claras con un aval tecnológico realista. Ideas claras y resultados en la mira.Conozca a Canaima, sistema operativo desarrollado por venezolanos y para venezolanos, con una sólida comunidad de conocimiento apoyándolo y, en un futuro cercano, un marco legal que lo integra a las políticas de TI del Estado Venezolano. Más de 100 mil empleados del Gobieo están en proceso de migración a Canaima, y calculo que unos 2 o 3 mil funcionarios/as ya lo utilizan de forma cotidiana. Una fábrica local de equipos despacha varias decenas de miles de sistemas al año con Canaima, y la principal operadora de telco del país los vende y le da soporte a los usuarios finales. Sun, Lenovo, IBM y Siragon tienen convenios firmados para cooperación con Canaima, hay ambientes de telemedicina operativos en el país funcionando con Canaima como plataforma y se plantea correr Canaima en smartphones ensamblados en el país, entre otros proyectos.Sin duda alguna, tratar de perpetuar la idea de que ésta y otras iniciativas del Estado para adoptar tecnologías libres de forma efectiva son un fracaso porque incorporan componentes de software de uso legal en Venezuela para permitir al usuario hacer uso del hardware que ha adquirido es una total irresponsabilidad.Mírelo desde otro punto de vista: si, con la finalidad de hacer agasajos a nuestros amigos fundamentalistas, se eliminaran estos componentes de software de Canaima, un ciudadano podría alegar que el Estado Venezolano viola sus derechos como consumidor al promocionar y/o cobrarle un componente de hardware de sus equipos que no puede usar. Y, si el consumidor es el propio Estado, el chiste tiene nombre: peculado. Nadie dijo que fuera fácil manejar esto, así que tampoco debería serlo emitir juicios de valor sin tener la visión estratégica. Lástima que Sun Tzu no habló sobre eso.La amenazaCuando veo hacia adelante los retos de adopción de tecnologías abiertas en Venezuela (¡claro que aun quedan retos aquí!) y sobre todo en Latinoamérica, me temo que sufrimos en este momento del mismo síndrome de ataques agresivos-pasivos, avivando la llama de los enemigos tradicionales, quienes capitalizan al final del día estas situaciones, y eliminando cualquier anhelo de independencia tecnológica en la región.Peor aun, cuando esta situación se une con los vicios corrientes como por ejemplo el trolling, divagación y paranoia excesiva o ambición maquiavélica de las comunidades de acaparar la atención (política y económica) de los gobieos, las cosas se ponen muy difíciles: nadie necesita un Mesías que le diga como alcanzar la libertad. ¿Irónico, no?Por cierto, un milestone en Venezuela fue lograr independizar, al menos en parte, al Gobieo de las comunidades. En mi opinión, estuvimos a punto de salir de un modelo de dominación tecnológica para pasar a otro modelo de esclavitud tecnológica, sólo que liderado por comunidades horizontales.La intención de este post es proveer una visión retrospectiva de la experiencia local en la adopción de un nuevo modelo que trasciende licencias y aspectos técnicos, así como los esfuerzos que hemos tratado de hacer por lograr recuperar el tiempo y el dinero perdido y no dejar caer esta importante oportunidad.

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