General

¡Chao, Mariscal!

No puedo hablar del Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito sin pasión. Sin pasión por este país, que me adoptó, por esta ciudad, que adopté, y por los aviones y los aeropuertos, que me encantan. Y por este en particular, sin duda alguna.

Hace 4 años, por este aeropuerto, llegué a Ecuador. Y no deja de entristecerme un poco saber que no me iré por él. Hoy, el Aeropuerto Mariscal Sucre (ICAO: SEQU) cierra sus operaciones comerciales. Con esto, se cierran las terminales, y se muda la operación a Tababela, en un espacio más modeo, más seguro y, esperemos que el tiempo lo pruebe, más conveniente.

El Mariscal Sucre fue, para mi, un aeropuerto de primeras veces. La primera vez que visité Ecuador, la primera vez que me mudé con Ailé, la primera vez que viajé con un perro en bodega, la primera vez que viajé a Chile, a Costa Rica, a Paraguay y a Panamá, a Denver y a Seattle. La primera vez que hice un tour nacional por avión, a Manta, a Loja, a Cuenca y tantas veces Guayaquil (y me quedé picado con la Amazonía)

Y cuando no fueran primeras veces, valieron por ellas. La emoción de recibir amigos, familiares y hasta carga para cerrar proyectos profesionales. El sentirme familiar con el aeropuerto, a 5 minutos de casa, saludar a todos, desde la gente de tránsito de SBA en el ATO hasta la encargada de la sala VIP en el terminal inteacional. El “servidos, señores” del conductor del bus de apron. El perro de la Policía Nacional. La tienda de camarones, la de rosas y las de sombreros. La atenta señora del Petit Café del nacional, a primera hora de la mañana. Hasta el duty free menos invasivo del planeta.

Fue con el Mariscal Sucre que conocí a varias personas de la comunidad de aviación virtual también, como TAME Virtual. Siempre es divertido explicarle a la gente (no plane freaks) que se hace en esa comunidad. Reactivé mi cuenta de VATSIM, y me uní al FIR Guayaquil por unos meses, controlando Quito Torre. Y del grupo no solo me queda la promesa de volver a controlar tráfico pronto, una carpeta con cartas, un póster de las aerovías superiores e inferiores del Ecuador y hasta restos del Iberia que se accidentó en Quito sino saber que hay una vibrante comunidad alrededor del Mariscal Sucre.

Ailé es testigo de las noches con el scanner oyendo las frecuencias del aeropuerto, subiendo a las terrazas a ver y fotografiar aviones, al punto en que se volvió normal parar en cualquier calle de Quito al oír un avión, sacar el celular y tomar una foto. Y, a diferencia de lo que algunos creen, no elegí mi lugar de trabajo por su excelente ubicación en final corto de la cabecera sur (RWY 35) pero ciertamente son momentos hermosos especialmente al mediodía, cuando llegaban Atlas, Martinair, Tampa, LAN y los otros cargueros (e increíbles vistas del Cotopaxi, por cierto)

Recuerdo cuando le prestamos el departamento a Julio, mi padrino de boda. Nos dijo: “ustedes viven en una torre de control” – ¡y que bendición vivir con un aeropuerto en la ciudad!

Por supuesto, consciente de su historia aunque ignorante del impacto sentimental que tuvo el aeropuerto a finales de los 90 y principios de siglo, no se puede dejar de admirar a este pequeño gigante, el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito. Farewell y 7-3!

¡Fotos!

Standard

One thought on “¡Chao, Mariscal!

  1. Andrea says:

    No sabía que te gustaran tanto los aviones, Jose. Qué lástima entonces esto (ya me estaba preguntando en facebook qué rayos te pasaba con tanto dolor por un aeropuerto jejeje). Sentido pésame I guess. Por cierto, qué old-timey romántico eso de una tienda de rosas y una de sombreros jajaja… ni aquí se ve eso!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s