Mamá y Twitter en Ecuador

El INEC recientemente publicó que hay alrededor de 3,6 millones de madres en Ecuador, un país maravilloso de 14,3 millones de personas. Esto significa que aproximadamente la mitad de todas las mujeres ecuatorianas son madres.

Al mismo tiempo, en la encuesta de TICs, el INEC indicó que 30,8% de las mujeres tienen acceso a Internet. Eso es, 2,248,302 mujeres. Si suponemos que la propoción de madre/mujer se mantiene (es decir, que el grupo de las madres se ve igualmente representado en Internet, y esto podría no ser cierto, por supuesto) tenemos alrededor de 1,1 millones de madres ecuatorianas accediendo a Internet.

En Marzo 2012 había calculado que alrededor del 5% de toda la gente que accede a Internet en Ecuador tiene una cuenta de Twitter. Si de igual forma suponemos que la proporción se mantiene (es decir, que el grupo de las madres se ve igualmente representado en Twitter) entonces tenemos alrededor de 56 mil madres ecuatorianas en Twitter. El número tendería a estar por debajo, en mi opinión.

Sería excelente contar con evidencias y testimonios que puedan permitirnos entender si las madres están igualmente representadas en Twitter. Yo conozco varias mamás twitteras (hardcore) en Ecuador. Pero quizás hayan factores sistemáticos que permitan determinar que las madres no le pueden dedicar el mismo tiempo a Internet y/o a Twitter o que no tienen el mismo acceso a Internet que otras mujeres. Todo queda para el debate.

Pure Linux-based oData producers: PHP and MySQL

I'm a big fan of oData, and if you've been following me for the past months, you know I've been fiddling around with the Ecuadorian Census data and other sources of information, kind of a stats/data freak. So open data was, of course, the natural path.

What I like about oData is that is simple, it's Web-based, and it's densely documented so that anyone can access the data served via oData: open data makes no sense if you need a software factory with all developers and DBAs to help you use it. And oData excels in consumer-side support, with plugins for in-memory BI solutions such as Tableau or PowerPivot and for other databases and Web-, Desktop-, Mobile- based applications.

Furthermore, governments can use free cloud services to publish their data (such as the Open Government Data Initiative) but what abouts projects that need more tweaking and perhaps a deeper in-house integration?

I operate several servers with Debian, and I wanted to serve content via oData. My test scenario is the Ecuadorian Census data on ICT usage, based on about 70K interviews they perform every six months or so. They publish the database as a SAV file, which is an SPSS file. I can open this file with PSPP in either Windows or Linux and then puke data back in CSV format using a simple PSPP program (or, for the pragmatics among you, type the following two commands in the pspp shell):

GET FILE="/tmp/inec.sav"
SAVE TRANSLATE /OUTFILE="/tmp/inec.csv" /TYPE=CSV

Then, from the PSPP dictionary, I can see the fields and create a table (or two, or three) on a MySQL database. This is a lengthy process. I type really fast so I just transcribed all the column names from PSPP, but I'm sure there's an easier way to get the column names automagically. So I create the about 150 columns of the INEC database and then I use LOAD DATA INFILE to get the CSV inside MySQL. Easy process, and I now have the 70K interviews in a database.

Let me introduce you to Microsoft's (yes) OData Connector for MySQL. So this little guy here uses Doctrine to connect to the MySQL database and produce a set of PHP libraries that can be later converted into oData producers. The package will need PHP 5.3, and the php-xsl package in place. You will also need to download the OData Producer Library for PHP. Both libraries are open source and run on Linux, and won't depend on .NET stuff (which of course wouldn't be an issue, but...)

Make sure you download Doctrine ORM (I used 2.2.2) and it's available (you can symlink) as the Doctrine directory wherever the MySQLConnector.php file is. Then run php MySQLConnector.php and follow the instructions. Note the service name you define here, you will need it later on. Make sure your tables all have primary keys defined, by the way. After it's done, the library will puke files in ODataConnectorForMySQL/OutputFiles. We will use them later.

Now:

  1. Unpack the OData Producer Library for PHP in a convenient place of your Web server document root
  2. Delete everything in the services/ directory, as it has some samples we won't use
  3. Move the service.config.xml generated by the MySQL Connector (OutputFiles directory) to the services/ directory
  4. Create a directory under services/ with the name of the service you defined when connecting to MySQL, and move the rest of OutputFiles in there
  5. Depending on your setup, you might need to symlink ODataProducer to library/ODataProducer in your DocumentRoot

A few backslashes made it to a couple of PHP files. I've reported the issue in Codeplex, but you will find error messages in error.log about them, if you want to correct them manually.

In terms of Apache configuration, you just need to make sure that all requests to resources ending in .svc get redirected to the index.php file, and that PHP searches in the DocumentRoot and DocumentRoot/library locations. I accomplish this as follows:

                RewriteEngine on
                RewriteRule (\.svc.*) index.php
                php_value include_path "/var/www/odata:/var/www/odata/library"

You're all set. Now Apache will be serving an oData feed with an URI similar to http://server/service.svc, where service is the name of the service you defined when running the MySQL Connector. You can consume the feed with several of oData consumers.

Happy hacking with open data!

Declarando impuestos en línea en Ecuador (1)

Desde hace varios años, el Servicio de Rentas Internas en Ecuador permite la declaración electrónica, y habilita unas aplicaciones gratuitas (una de ellas ingeniosamente construida como un plugin de Eclipse) para los contribuyentes. A partir del año entrante sólo se recibirán declaraciones electrónicas lo cual ha generado una demanda importante de implementaciones alternativas. Voy a estar explicando algunas consideraciones al respecto en los próximos posts.

Lo primero que hay que entender es qué implica una declaración.

Cada contribuyente, ya sea una persona natural o jurídica, nacional o extranjera, tiene una serie de obligaciones tributarias que se definen al momento que se obtiene el Registro Único de Contribuyentes. En las personas jurídicas de tamaño pequeño y mediano, estas obligaciones suelen incluir las declaraciones del IVA y del Impuesto a la Renta y los anexos transaccionales que permiten el cruce de facturas. Esto se hace mensualmente, con la posibilidad de hacer declaraciones sustitutivas o fuera del plazo con las respectivas multas.

Los tres documentos (declaración del IVA, declaración del IR y anexos) son archivos XML que se suben posteriormente al sistema vía Web, previa autentificación del contador de la empresa. Hay algunos factores que contribuyen a la confusión de algunas personas referente a las implementaciones alternativas del sistema de declaraciones, por ejemplo:

  • Los archivos de validación y de cálculo, que contienen fórmulas (que son a su vez expresiones XPath) no son realmente esquemas XSD u hojas XSLT que permitan realizar transformaciones, sino que son, de hecho, otros archivos XML (cuyo schema no consigo) que contienen en sus nodos y atributos las fórmulas y condiciones para que se haga la validación y el cálculo.
  • Obviamente, no se requiere validar ni calcular para generar el archivo XML que se sube al sistema, pero obviamente de no hacerlo, el sistema Web generará errores con lo que, por la lectura de los archivos de validación y cálculo, podemos suponer son mensajes de error muy poco didácticos, así que vale la pena que hagamos lo más posible porque el archivo sea compliant antes de subirlo.
  • Los códigos de los campos a los que hacen referencia los archivos de validación y de cálculo no son temas crípticos, sino que son efectivamente el número del campo en el formulario, y se puede ver fácilmente su descripción en el sistema DIMM Formularios.
Es posible utilizar la utilidad xpath en Linux, parte del paquete XML::XPath (libxml-xpath-perl en Debian y derivados) para comprobar el resultado de estas fórmulas de validación y de cálculo, por ejemplo, y usando las fórmulas de los archivos VAL y CAL que corresponden al formulario 101:

xpath -e 'round (//campo[@numero='999'] * 100) = round ( (//campo[@numero='902'] + sum(//campo[@numero='903']) + sum(//campo[@numero='904']) ) * 100 )' 101ORI_2012.xml 
Query didn't return a nodeset. Value: 1

La ejecución no retorna nodos (porque es de cálculo o validación) sino que retorna un valor, en este caso 1. Si vemos la condición para validación de esta fórmula en el archivo, veremos que la condición es 1=1 lo cual es cierto y coincide con el resultado. Ahora otro ejemplo:

xpath -e 'round ( (//campo[@numero='902'] + sum(//campo[@numero='903']) + sum(//campo[@numero='904']) ) * 100)>=0' 101ORI_2012.xml 
Query didn't return a nodeset. Value: 1

En este caso la fórmula también devuelve verdadero pues el resultado de la parte izquierda es mayor o igual que 0, para el caso de la declaración 101 que estoy usando de ejemplo. Con estos antecedentes podemos ir preparando el terreno para nuestras implementaciones alternativas.

Crowdsourced CSIRT en LACSEC

Hoy presenté el concepto del CCSIRT en el marco de LACSEC 2012. En el enlace está la presentación, el código, el paper y las bases conceptuales, y obviamente el sistema que ya está funcionando.

Al final de la presentación, la SUPERTEL me entrevistó para saber más sobre crowdsourcing y la importancia de los CERTs/CSIRTs en la región y colgaron el video en YouTube.

Quiero agradecer a Fernando Gont, chair de LACSEC, y al Comité de Evaluación de Trabajos de LACSEC por haber aceptado la presentación y al público por su fenomenal participación, estoy muy honrado de haber podido participar en este evento como ponente en mi primera asistencia.

Consideraciones para implementar IPv6 en Linux

Fui invitado por Amanda Mafla y la gente del FLISOL en Ibarra (Ecuador) para participar en un evento en la Universidad Técnica del Norte en el que realicé una presentación introductoria sobre IPv6.

Es la segunda vez que participo en un evento de la UTN, y nunca han fallado en la convocatoria, muy por encima de las cien personas, en esta oportunidad para compartir sobre IPv6. Así que gracias de nuevo a las autoridades y los organizadores por la invitación.

Lo primero que quiero aclarar es que el estilo de la presentación está a medio camino entre Lessig y Matz. Por eso las láminas podrían no mostrar información de manera estructurada o como referencia y les invito a que revisen los enlaces complementarios si necesitan más información.

Esta presentación es la primera en una serie de actividades que tengo preparadas sobre IPv6 durante el año, y la realizo el día antes de que se inicie la reunión anual de LACNIC en Quito.

Cuy vs. yo

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Se cumplen tres años desde que estoy residenciado en Ecuador, y hasta hace poco había logrado escapar de lo que autoconsideraba como trampas gastronómicas.

Por ejemplo, la fanesca: una sopa con doce ingredientes, esencialmente granos, muchos de ellos exclusivos de los Andes, que se prepara y se consume en Semana Santa. Este año tuve la oportunidad de probar la de Mi Cocina, uno de los restaurantes de comida ecuatoriana que más frecuento, y en el trabajo. En ambos casos, descubrí que se trataba de un plato bastante bueno, y que una vez al año no hacía daño.

Otro caso es el ají, pues en Venezuela nunca fui muy fanático del picante. La primera vez que tuve que probar ají en Ecuador fue en 2010, en una cena de Navidad en el trabajo, cuando pidieron hornado (un plato común en los Andes, a base de cerdo) y descubrí que el mote puede ser verdaderamente complicado de comer sin ají. Desde entonces empecé a aventurarme con el ají casero, a base de tomate de árbol, y en uno de mis viajes a Manabí me hice fanático de la salsa manabita. Ahora como ají.

Pero quizás el más difícil de superar fue el cuy. El conejillo de indias. Cavia porcellus, vamos. Todos tuvimos uno así de mascota. Pues eso, en los Andes, se come. Y en mis primeros viajes a Ambato y a Pelileo en la Provincia de Tungurahua en Ecuador, tuve la oportunidad de ver como asaban el cuy en un palo al borde de la carretera. Por supuesto, el espectáculo es tal que lo menos que piensas es en comerlo.

Con el tiempo (y también gracias a un viaje a Loja, al sur de Ecuador, donde conocí nuevos platos como el repe y la cecina) me fui dando cuenta de que hay una cultura muy interesante alrededor del cuy, desde la compra (en ciertas partes es como tener ganado) pasando por la cría y hasta la compra (es sensiblemente más caro que otras carnes) y consumo. Ni hablar de sus bondades financieras. Así que creció la curiosidad.

Hoy invité a Ailé a almorzar en Astrid y Gastón, un restaurant upscale de comida peruana en Quito. La comida peruana para nosotros es sinónimo de mariscos y suspiros, y ya que no como prácticamente cerdo y no me gusta el cilantro (del lomo tacu tacu, por ejemplo) me aventuré a pedir el cuy apolítico de Astrid y Gastón, a pesar de que el mesonero no me lo recomendó personalmente, porque a él no le gusta, pero reconocía que la gente salía fascinada.

La descripción formal en el menú del plato es: Confitado con piel crujiente. un risotto de trigo verde con aromas de lima antigua. Un curry criollo. Ensalada limeña.

Lo primero que sorprende versus la expectativa general es que no hay cabeza ni patas con las que lidiar. Muy distinto al espectáculo de ver al cuy asándose en la carretera. Lo siguiente, es que los acompañantes (el risotto de trigo y los vegetales) no están simplemente para rellenar o para distraer del cuy, sino que son realmente buenos. El maridaje del cuy sugerido es con vino blanco (para alguien como yo que no sabe nada de licor, es sorprendente) y gracias a la previa de Pisco Sour y degustaciones de cebiches, estaba bastante preparado para enfrentarme a mi némesis gastronómico.

Lo de la piel crujiente es cierto, y se agradece. Sin embargo, tiene una ligera sensación grasosa, aunque se insiste que es un alimento alto en proteínas y bajo en grasas. Y para satisfacer la curiosidad del lector que llegó a este punto, a pesar de la expectativa popular de que cualquier alimento raro sabe a pollo, la verdad es que el cuy me supo a conejo. Me acordé de las paellas con conejo de mi abuela, y de las comidas en Solsona (Lleida, Catalunya) en mis múltiples visitas.

En general, la experiencia fue muy buena. Probablemente no incluya al cuy en mi ranking de comidas ecuatorianas que roto (donde, por ejemplo, está el arroz con camarón, o el pescado frito) ni me aventure a comerlo al lado de la carretera, pero si visito Astrid y Gastón en el futuro y no quiero pescado, probablemente pediría cuy. Y puedo entender que sea un alimento completamente válido (y sabroso) en el país donde ahora vivo.

La motivación

Gracias por haber compartido con nosotros. Esperamos que vuelva a
suscribirse cuando su tiempo lo permita. Si desea, puede comentar el
problema por el cual le motivó a desuscribirse al administrador de la
lista. Intentaremos resolverlo para que se anime a reintegrarse. :-)

¡Hasta pronto!

En realidad, yo no me desuscribí. Me desuscribieron. De varias cuentas. Y por segunda vez. \o/

Experiencias con la lectura: Venezuela y Ecuador

Siempre he tenido mucha presión alrededor del tema de la lectura.
Empecé a leer antes de lo normal, y cuando los demás niños empezaban a
leer, yo leía un periódico en posición invertida. Pero nunca he visto
a la lectura como un pasatiempo, como una aventura o como un escape de
lo convencional. Quizás es porque trato de no glorificar lo que
durante toda mi vida he considerado como un medio informativo de
calidad excepcional.

En Caracas, frecuentaba mucho las librerías Las Novedades, especialmente las que quedaban en el CCCT, el Bulevar
de Sabana Grande y Parque Central. Mi papá guardaba un dinero todas
las semanas para comprar libros y revistas allí. Leía la Muy
Interesante y compraba el Almanaque Mundial. Obviamente, ese gusto por las librerías derivó en una
afición en general por artículos de oficina, papelería y revistas.

En algunas librerías como la Americana (en el CC Chacaíto si mal no
recuerdo) o la Francesa, así como en la que quedaba en el CADA de Las
Mercedes me hice fan de algunos títulos como Tintín o Asterix, y de
algunas revistas extranjeras. Recuerdo que era demasiado difícil
costear esos libros, así que no nunca logré completarlos (y ahora, en
dólares y en Ecuador, sigue siendo muy costoso terminarlos)

Desde chico también iba con mi papá a la Feria Internacional del Libro
en Caracas. Era normal que visitáramos la Feria cada uno de los varios
días que duraba y que con cada visita saliéramos con varios libros.
Obviamente, en casa cada habitación tenía una biblioteca, y había un
estudio que no tenía paredes sino más biblioteca. Mi papá coleccionó
muchas publicaciones, me acuerdo de la Enciclopedia Salvat, la Mi Salud y una de libros de formato más pequeño.

Comprar la lista de la escuela también era una experiencia. Del
colegio te mandaban una lista con los libros, cuantos cuadernos,
lápices, bolígrafos o portaminas, colores y otros materiales tenías
que comprar. Aunque donábamos la mayoría al Banco del Libro, hay
algunos libros que se mantuvieron en las bibliotecas de casa por
muchos años, como este de Historia Universal.

Cuando empecé a trabajar con Linux, alrededor de los 14 años, empecé a
invertir dinero en comprar revistas especializadas. Así, conseguí las
Todo Linux, y luego las Hakin9, en Las Novedades. A veces, con suerte,
se conseguía alguna revista especializada en Linux del Reino Unido o
de Estados Unidos, aunque era más fácil conseguir las que se imprimían
en España (y en Polonia con representación en España) y una que otra
Argentina, pero de menor calidad.

En mi primer trabajo a los 17 ya invertía una parte importante de los
ingresos en libros. En este caso la parada obligada era Tecniciencia
Libros, principalmente la del CCCT aunque también a veces la del
Sambil (y luego las del Recreo, Lido, Tolón...) donde conseguías
libros viejos a precios increíblemente bajos (no ajustaban por
inflación) que estaban todavía vigentes. Allí conseguí unas joyas como
por ejemplo libros de MBONE y USENET, hasta cosas más modernas como el
Seguridad de redes de O'Reilly que creo fue el único libro
relativamente reciente que compré en TCL.

Un par de veces fuimos a Libroria, una librería especializada en
usados en Las Mercedes. Allí no conseguías muchos libros técnicos pero
si literatura en general y títulos interesantes como alguna "Guía para
el fanático de E.R." o guías de etiqueta para los negocios. La que en
general evitábamos era la Nacho, que aunque era muy buena en papelería
y artículos de oficina en general, se enfocaban en literatura
mainstream a costos sinceramente prohibitivos.

Nunca dejé de comprar libros extraños en buhoneros (vendedores
informales) por ahí aun tengo la Física de la radiación de las
sustancias en húngaro y un libro con planos para el estudio de
centrales nucleares en francés, resultado de la migración de
académicos venezolanos a países europeos durante la época soviética
para realizar estudios de postgrado en estas áreas.

Cuando me vine a vivir a Ecuador, se nos presentó un problema: ¿cómo
traer tantos libros? La verdad es un problema que no hemos podido
resolver. Hemos traído muchos libros, tanto en los viajes a Venezuela
como pidiendo favores a las personas que han venido de visita, pero
aun quedan muchos allá. Los libros son muy pesados y ocupan mucho
espacio, así que traerlos vía aérea es costoso. Nos hemos planteado
traerlos por tierra pero tenemos miedo de que se dañen o incluso que
algún oficial de aduanas quiera cobrar impuestos (cuando los libros no
pagan impuestos)

Así que hemos donado o regalado casi la totalidad de las revistas y
una buena parte de los libros. Algunas revistas las he sorteado en
cursos de capacitación sobre open source que he hecho en varias
partes, y los libros les he dado prioridad a los amigos que sé que les
darán buen uso.

Y por supuesto, hemos tenido que volver a llenar nuestra colección en
Ecuador con nuevos libros. Ecuador es un país donde la lectura juega
un papel sensiblemente menos importante que en Venezuela. Algunas
personas citan datos de la UNESCO sobre el promedio de lectura per
cápita al año (alrededor de 15 libros) mientras que en Ecuador es una
pequeña fracción de esto. Y si bien esto puede ser cierto, no ha sido
un impedimento para tener grandes experiencias aquí.

En Ecuador no hay cadenas como Tecniciencia, sino que hay que apuntar
que una cadena de propósito general como Libri Mundi o Mr. Books tenga
libros especializados. En mi experiencia, Mr. Books ha sido un poco
más completa que Libri Mundi en temas de tecnología. También tienen
algún oscuro programa mediante el cual puedes intentar pedir a algún
manager un catálogo de libros que traen desde el extranjero.

Luego, hay un montón de librerías pequeñas e interesantes. Por
ejemplo, Libroexprés es más pequeña, pero tiene una buena sección de
revistas decentemente actualizadas. Y luego hay independientes, sobre
todo una en la Eloy Alfaro que lleva algunos títulos de tecnología. No
conozco mucho de las librerías universitarias pero asumiría que venden
en principio libros de asignaturas.

Las ferias del libro en Ecuador han mejorado enormemente desde que
llegamos. En la última tuve la oportunidad de conseguir bastante
literatura ecuatoriana, libros técnicos y literatura internacional por
igual, a precios muy competitivos. El tema de los precios es curioso,
aquí los libros son mucho más caros que en otros países de la región,
por lo que uno de los pasos para promover la lectura sería eliminar
cualquier restricción a la importación y producción de libros e
incluso subsidiarla, de ser posible. Así se logra un gran efecto
multiplicador: a los que nos gusta leer podemos tener más libros por
nuestro dinero y ayudar en la promoción de la lectura.

Así que, con las últimas adquisiciones en casa, hubo que implementar
un sistema bibliotecario, al menos algo pequeño. Como algunos saben,
mi esposa Ailé es
bibliotecaria (sí, eso se estudia) y tiene una empresa especializada.
Yo he trabajado con ella en los últimos 5 años en proyectos de gestión
bibliotecaria, principalmente con software libre. Así que empezamos a
escribir algunas líneas de código (abierto y disponible aquí) para automatizar
nuestra biblioteca casera.

Quizás, si otros se animan a hacer lo propio (es gratis, es fácil y es
rápido si consigues una lectora de códigos de barra de pocos dólares)
podemos hacer una red de bibliotecas caseras con búsqueda federada
para buscar alguien que te preste un libro. Otra buena forma, si te
gustan los libros, de engancharte con la comunidad local, es a través
de los bibliotecarios, esa especie rara (en Ecuador, @ailefi organiza conversatorios
periódicos)

Y, aunque las circunstancias existan y haya que cambiarlas (promoción
de la lectura en Ecuador) nunca dejes que ellas prevalezcan.

El Registro Electoral Venezolano en Ecuador

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Esta semana fui, junto a mi esposa y otros dos venezolanos, a
inscribirme en el Registro Electoral en el Consulado de Venezuela en
Quito, ciudad en la que vivo desde hace más de 3 años. Luego de leer
varios artículos en medios de comunicación online y en redes sociales,
iba sin muchas expectativas.

En primer lugar, efectivamente en Quito estaban pidiendo a los
venezolanos que, aunque estuviesen inscritos en el Registro Consular,
tuvieses una visa de residente vigente. Y yo no tengo una visa así, lo
cual no implica que no viva en Quito y que mi status migratorio no sea
legal, pero queda claro que este es un requisito que no está
contemplado en la legislación vigente en Venezuela, que solo pide el
pasaporte y la cédula de identidad laminada, vigentes o no, para
ejercer el derecho al voto. La pregunta es si esto es algo que imponen
las Embajadas o viene centralizado.

Me pude dar cuenta que en realidad no se trata de un capricho de las
Embajadas, sino que el sistema automatizado que los Consulados
utilizan (el SARE) pide que se ingrese el tipo de visa y la fecha de
vencimiento de la visa. Dependiendo de los campos ingresados, el
sistema "pre-aprobará" la solicitud de cambio de centro de votación o
requerirá que una persona en el CNE en Caracas revise el caso.

En mi caso, la funcionaria me registró como residente (lo cual fue
acertado pues me encuentro amparado bajo la residencia de mi esposa) y
puso la fecha de vencimiento de una visa temporal que tengo estampada
en mi pasaporte. Me dijo que tenía que poner esa fecha pues el sistema
se la pide. A mi esposa, por ejemplo, que no tiene visa estampada pues
su visa es indefinida, le puso la fecha de vencimiento del pasaporte.
*El hecho es que el tipo de visa, y la fecha de vencimiento, son
requisitos del CNE, y no de la Embajada*.

El resto del procedimiento es trivial, básicamente te vuelven a pedir
los datos que la Embajada ya tiene (donde vives ahora y donde vivías
en Venezuela, eso lo das cuando haces el Registro Consular) y te hacen
poner firma y huella en tres copias de un documento que se va a
Caracas junto con copias de tus papeles. En 30 días te deberías poder
buscar en el CNE y aparecer registrado en la Embajada. También nos
dijeron que luego de esta fecha sortearían los miembros de mesa, y
que, por supuesto, el centro de votación en Quito sería la misma
Embajada (tomando en cuenta que hay muy pocos venezolanos aquí)

Si eres venezolano en cualquier país, la fecha tope es Abril 15 pero
los Consulados pueden cerrar el Registro antes por razones operativas.
Así que a moverla.

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